La Bolsa de Valores de Brasil (B3) viene protagonizando una de sus jornadas más turbulentas de los últimos años este lunes 26 de octubre, luego de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva consiguiera su reelección frente al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El resultado sorprendió a los inversionistas, que habían apostado mayoritariamente por un cambio de gobierno, y desencadenó una fuerte liquidación de activos brasileños.
El índice Ibovespa, principal referencia del mercado accionario brasileño, registró una caída de 10% que obligó a la bolsa B3 a activar su mecanismo de suspensión temporal de negociaciones, conocido como circuit breaker, a las 10:03 a. m. de Brasilia (8:03 a. m. de Lima). La medida interrumpió las operaciones durante 30 minutos y afectó a acciones, ETF, recibos de depósito, opciones y determinados instrumentos de renta fija privada. La B3 programó una subasta de reapertura entre las 10:30 y las 10:35 a. m. de Brasilia (8:30 y 8:35 a. m. de Lima), mientras que las negociaciones se reanudaron posteriormente.
De acuerdo con las reglas de la B3, el mecanismo de circuit breaker contempla tres niveles de protección. En condiciones normales, una caída de 10% del Ibovespa activa una suspensión de 30 minutos, mientras que retrocesos de 15% y 20% dan lugar a las otras dos interrupciones. Sin embargo, para la jornada de este lunes 26 de octubre, la B3 estableció una disposición especial según la cual los siguientes umbrales dependen de la caída registrada en la apertura efectiva del mercado. Así, si el índice reabre con pérdidas superiores al 15%, el siguiente nivel de suspensión se sitúa en 20%, en lugar de 15%. Con la información oficial consultada a las 9:30 am hora de Lima, solo se encuentra confirmada la primera suspensión. Este circuit breaker se trató de la primera activación del mecanismo desde marzo de 2020, cuando los mercados internacionales atravesaban las fuertes turbulencias ocasionadas por el inicio de la pandemia.
El desplome contrastó con el optimismo que había predominado en el mercado brasileño durante las últimas semanas. Tras la primera vuelta electoral del 4 de octubre, en la que Flávio Bolsonaro obtuvo un resultado superior al esperado, el Ibovespa se disparó 7.7% en la siguiente sesión y alcanzó un récord de cierre de 206,911.89 puntos. Los inversionistas anticipaban que un eventual cambio de gobierno podría traducirse en una política fiscal más restrictiva, reformas económicas y un entorno más favorable para la inversión privada.
Sin embargo, la victoria de Lula en la segunda vuelta del domingo 25 de octubre obligó a los mercados a reconsiderar rápidamente sus expectativas. La preocupación principal se concentra en la sostenibilidad de las cuentas públicas brasileñas, particularmente en la trayectoria de la deuda gubernamental, el déficit fiscal y las perspectivas de gasto público durante el próximo mandato presidencial.
La reacción también se extendió al mercado cambiario. El real brasileño llegó a depreciarse alrededor de 12% frente al dólar durante las primeras operaciones del lunes, mientras que las tasas de interés futuras registraron fuertes incrementos. Esta combinación refleja un aumento de la prima de riesgo exigida por los inversionistas para mantener activos brasileños, ante la incertidumbre sobre las futuras decisiones de política económica.
El desplome también se extendió a las acciones brasileñas negociadas en Wall Street. Durante las operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense, XP Inc. (XP) llegó a retroceder 48.7%, StoneCo (STNE) cayó 37.0% y Nu Holdings (NU) perdió 25.8%. Entre los bancos tradicionales, Bradesco (BBD) e Itaú Unibanco (ITUB) registraron pérdidas de 31.5% y 26.6%, respectivamente, mientras que Petrobras (PBR) retrocedió alrededor de 20%. Por su parte, el ETF iShares MSCI Brazil (EWZ), uno de los principales instrumentos utilizados por inversionistas internacionales para obtener exposición diversificada al mercado accionario brasileño, se desplomó aproximadamente 26%, reflejando la magnitud de la reacción negativa de los mercados al resultado electoral.
Diversos bancos de inversión advirtieron sobre las consecuencias del resultado electoral. JPMorgan señaló que el Ibovespa podría experimentar una corrección cercana al 20% y que el dólar podría aproximarse a los 5.50 reales, mientras que Morgan Stanley anticipó un fuerte reajuste de las primas de riesgo y de las expectativas sobre las tasas de interés brasileñas. Por su parte, Barclays destacó que los inversionistas estarán especialmente atentos a la designación del próximo ministro de Hacienda y a las primeras señales sobre la orientación fiscal del nuevo gobierno.
La evolución del mercado brasileño durante las próximas sesiones dependerá de la capacidad del gobierno reelegido para transmitir señales de estabilidad económica y presentar una estrategia fiscal que contribuya a contener el crecimiento de la deuda pública. Mientras tanto, el resultado electoral ha puesto fin, al menos temporalmente, al optimismo que había impulsado a las acciones brasileñas hacia máximos históricos durante las semanas anteriores.