La recurrencia de destituciones y vacancias presidenciales en el Perú estaría internalizada en las expectativas de los inversionistas, por lo que la nueva transición de poder se percibe como un evento de bajo impacto macroeconómico y con volatilidad acotada. La atención de los inversionistas parece mantenerse centrada en las elecciones generales y en el desempeño de los metales.