La destitución de José Jerí de la presidencia de la República, aprobada por el Congreso de la República del Perú con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, marca el fin de un breve mandato que se extendió por poco más de cuatro meses y que se originó tras su sucesión constitucional desde la presidencia del Congreso. La censura se produjo en medio de cuestionamientos por reuniones no oficiales con un empresario extranjero, activando nuevamente un episodio de inestabilidad política en el país. Conforme al procedimiento institucional vigente, el Parlamento convocó a la elección de una nueva Mesa Directiva, cuyo titular asumirá automáticamente la jefatura del Estado.
Desde la perspectiva del mercado bursátil, este evento no altera de forma significativa las expectativas macroeconómicas ni los fundamentos financieros de corto plazo. Según Credicorp Capital, la transición se ha desarrollado dentro de los mecanismos institucionales previstos, sin señales de cambios en la orientación de la política económica. De hecho, tanto el tipo de cambio como el mercado bursátil mostraron estabilidad en la jornada posterior al anuncio, reflejando que los inversionistas continúan percibiendo los episodios políticos como mayormente neutrales para el desempeño económico inmediato.
En la misma línea, Kallpa Securities sostiene que la volatilidad en el mercado accionario sería limitada, en parte porque el riesgo político ya se encuentra ampliamente internalizado por los inversionistas tras sucesivos episodios de vacancia presidencial en los últimos años. El análisis histórico de reacciones bursátiles (tomando como referencia acciones líquidas y altamente expuestas a la economía peruana) muestra que, si bien suele registrarse una reacción negativa inicial tras eventos de este tipo, el efecto tiende a disiparse rápidamente cuando no se perciben cambios en los fundamentos macroeconómicos ni en la orientación de las políticas públicas.
Otro elemento que reduce el potencial impacto bursátil es el horizonte temporal acotado del próximo gobierno, cuyo mandato se extendería solo por algunos meses hasta las elecciones generales. En ese contexto, el mercado estaría concentrando su atención en el proceso electoral de abril y en las señales de política económica del futuro gobierno, factores que sí podrían tener implicancias estructurales sobre las expectativas de inversión y crecimiento.
Asimismo, las estimaciones macroeconómicas de Kallpa Securities se mantienen sin cambios relevantes. La SAB proyecta que la economía peruana continuará expandiéndose alrededor de 3% en 2026, mientras que los principales riesgos identificados permanecen asociados a variables externas, como los precios de los metales, y a la incertidumbre electoral, más que a la coyuntura política inmediata.
Tanto Credicorp Capital como Kallpa Securities coinciden en que la destitución presidencial constituye un evento político de alto ruido mediático, pero de baja materialidad para los mercados financieros, en la medida en que no implique alteraciones en la política económica ni en los fundamentos macro del país.