Los mercados emergentes se alistan para registrar su mejor desempeño anual desde 2009, influenciados por la caída global del dólar y la búsqueda de acciones baratas en diversas regiones del mundo.
El iShares MSCI Emerging Markets ETF (EEM) viene registrando un avance de 30.12% en lo que va del año, su mayor desempeño en quince años. Con ello, los mercados emergentes tratan de dejar atrás una “década perdida” marcada por el sobresaliente rendimiento de los índices estadounidenses. Entre 2010 y 2024, el crecimiento acumulado de estos mercados fue de apenas 9%, frente al fuerte rally del mercado americano, que continuó avanzando pese a tensiones geopolíticas, cambios en tasas de interés y episodios de volatilidad global.
Por su parte, el ETF SPDR S&P 500 (SPY), que replica al índice estadounidense, acumula un incremento de 15.19% en lo que va del año. Si bien continúa mostrando solidez, la diferencia de ritmo evidencia que los flujos globales comienzan a rotar hacia economías en desarrollo, donde las valoraciones y las perspectivas de crecimiento lucen más atractivas.
Retroceso del dólar, subida de mercados emergentes
La principal variable que explica el repunte de los emergentes es la debilidad del dólar, resultado de las políticas económicas de la administración Trump. Un dólar más débil coloca en una mejor posición financiera a estos países, al reducir el costo de su deuda denominada en moneda extranjera y mejorar la competitividad de sus exportaciones. Además, impulsa la entrada de capital extranjero en busca de retornos más altos.
A este contexto se suma el recorte de tasas de interés de la Reserva Federal y las expectativas de nuevos recortes, factores que han reforzado el apetito por activos de mayor riesgo. Sin embargo, los bancos centrales de las principales economías emergentes han actuado con cautela: países como Brasil y Sudáfrica han optado por recortes graduales, mientras que economías más frágiles mantienen tasas de dos dígitos para atraer inversión y contener presiones inflacionarias.
Este comportamiento prudente ha sido clave para sostener la confianza de los inversionistas internacionales, que valoran la estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales implementadas en varias economías emergentes. A ello se suman los estímulos internos en países como India, México y Brasil, donde la demanda doméstica continúa fortaleciéndose.