El iShares MSCI Peru and Global Exposure ETF (EPU), fondo cotizado que replica el desempeño de la renta variable peruana mantiene un sesgo alcista con un escenario principal que plantea un rebote, desde su soporte actual, y continuidad de la tendencia tras apoyarse en su directriz ascendente; mientras que como escenario alternativo se considera la posibilidad de una ruptura de soporte y de dicha directriz que derive en una corrección de mayor magnitud, teniendo como zona clave el rango de 73–75 y como principales catalizadores el proceso electoral, con potencial de generar volatilidad y gaps, así como los riesgos geopolíticos.
Desde una perspectiva de largo plazo, el comportamiento del precio evidencia una tendencia estructural alcista iniciada a comienzos de 2024, luego de la ruptura de un amplio patrón de consolidación que se extendió por más de cinco años, cuya proyección técnica equivalente a la amplitud del rango, cercana a 55 puntos, ya ha sido alcanzada. En su primer intento por superar los máximos registrados en 2018, el precio desarrolló una fase de acumulación con estructura triangular que finalmente resolvió al alza en mayo de 2025, dando origen a una dinámica más acelerada caracterizada por una secuencia consistente de máximos y mínimos crecientes.
EPU (2018-2026) - Gráfico semanal
Al analizar la acción reciente del precio, se identifica una tendencia alcista bien definida que se valida mediante una directriz ascendente que conecta los últimos mínimos estructurales. El retroceso más reciente corresponde a una corrección técnica que se ubica dentro del rango de 50% a 61.8% de Fibonacci del impulso previo, lo que sugiere un comportamiento saludable dentro de la tendencia dominante. A su vez, la estructura de impulsos y correcciones presenta similitudes con un conteo clásico de Ondas de Elliott, bajo el cual el activo estaría desarrollando una quinta onda con potencial de extensión hacia nuevos máximos en la zona de 105.
En términos de momentum, los indicadores RSI y MACD acompañaron el retroceso con lecturas descendentes desde niveles elevados, en línea con la corrección del precio; sin embargo, hacia el cierre del mes anterior, coincidiendo con el primer test de la directriz alcista, ambos indicadores comenzaron a mostrar señales de reversión, destacando un giro alcista anticipado en el RSI y un cruce positivo en el MACD. Estas señales reforzaron el sesgo alcista y proyectaron un primer objetivo en la zona de 85–87, equivalente a un upside cercano al 10%, nivel que ya ha sido alcanzado, en parte apoyado por el alivio de tensiones geopolíticas a nivel internacional.
EPU (2026) - Gráfico diario
De cara al corto plazo, el sesgo alcista se mantiene, aunque el contexto electoral local introduce un factor de incertidumbre relevante. En este entorno se plantean tres posibles trayectorias: un escenario optimista (línea verde) en el que se produce una ruptura de la zona de máximos en 95 que habilitaría una extensión hacia 105 en línea con la proyección de quinta onda; un escenario base (línea naranja) que contempla un rechazo moderado en la zona pivote de 85, asociado a una postura más cautelosa del mercado en la antesala del evento electoral, seguido de una corrección técnica controlada hacia la directriz antes de retomar la tendencia alcista, en línea con el comportamiento promedio del índice subyacente en contextos electorales; y un escenario pesimista (línea roja) en el que un incremento de la incertidumbre política y un deterioro en las expectativas económicas generen una ruptura bajista de la directriz alcista y una corrección más profunda hacia la zona de 65.
En conjunto, la estructura técnica de mediano plazo continúa favoreciendo un sesgo alcista, aunque con una elevada sensibilidad a catalizadores exógenos en el corto plazo. A pesar de la incertidumbre política, la economía y el mercado peruano han mostrado resiliencia en los últimos años, lo que ha permitido atraer importantes flujos de capitales extranjeros y sostener la tendencia positiva del activo.
