Al cierre de la jornada de hoy, el precio del oro cayó un 5.4%, su mayor caída desde noviembre de 2020, mientras que a nivel intradía llegó a desplomarse hasta un 6.3%, lo que representó su mayor caída desde abril de 2013.
La caída respondió a la confluencia de varios factores. En primer lugar, se produjo una intensa toma de ganancias tras un rally espectacular que había elevado al oro a acumular un rendimiento de más de 60% en el año hasta ayer, un ascenso que había encendido las alarmas de sobrecompra. En segundo lugar, una ola de ventas se desató cuando el dólar de Estados Unidos se fortaleció abruptamente en respuesta a declaraciones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) que apuntaron a mantener una política monetaria más firme, lo que restó atractivo al oro como refugio. Asimismo, señales de menor tensión entre China y Estados Unidos redujeron parte del impulso que el metal había recibido por su demanda como cobertura.
En la Bolsa de Valores de Lima (BVL) esta caída también se dejó sentir con fuerza. En el segmento principal las acciones más afectadas fueron PPX (-12.4%) y Buenaventura (-10.9%), mientras en el segmento global fueron Hudbay Minerals (-8.9%) y Newmont (-8.6%). Otros activos vinculados al oro como los fondos bursátiles GLD (-5.9%), GDX (-9.7%) y NUGT (-14.6%) también registraron descensos significativos, reflejando el impacto bajista sobre toda la cadena aurífera: metal físico, derivados, fondos y acciones mineras.
En particular, el fondo bursátil GLD, que da exposición al oro en físico y es uno de los ETF más antiguos e importantes a nivel global, anotó en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) un retroceso de 6.4%, su cuarta mayor caída desde su lanzamiento en 2004.
Cabe señalar también que la corrección de hoy se produjo después de que el oro alcanzara un máximo de US$ 4.381,52 por onza el día anterior. Y que, pese a la caída, el oro mantiene un rendimiento acumulado de 56.7% en lo que va del 2025.
Este episodio recuerda a los grandes sobresaltos del oro en el pasado y sirve como advertencia para los inversionistas: incluso los activos considerados “refugio” están sujetos a caídas abruptas cuando confluyen ganancias elevadas, fortalecimiento de la moneda de reserva y un giro en las expectativas geopolíticas.