Netflix llegó a un acuerdo para adquirir los estudios cinematográficos y televisivos de Warner Bros Discovery por un valor cercano a US$72,000 millones, cifra que, sumada a la deuda que heredará, eleva el valor empresarial total a un rango estimado de US$82,000 millones. Los reportes coinciden en que la transacción se estructuraría como un canje mixto entre efectivo y acciones. Pese a su anuncio público, el acuerdo no está ejecutado: aún depende de la escisión de determinados activos, aprobaciones regulatorias y el cierre legal, lo que deja abierta la posibilidad de ajustes o cambios durante el proceso.
Fuentes internacionales resaltan que el pacto incluye cláusulas de ruptura con penalidades millonarias para cualquiera de las partes en caso de incumplimiento. La compra abarca los estudios de cine y televisión, además de los activos de streaming de Warner —incluido HBO/HBO Max—, aunque algunas divisiones quedarían fuera mediante procesos de escisión diseñados para facilitar la aprobación regulatoria y reducir complejidades operativas. Dentro del plan estratégico, Netflix adelantó que mantendrá los estrenos en salas de cine, pero con ventanas más cortas antes del ingreso del contenido a la plataforma.
La operación fue el resultado de una puja intensa en la que participaron otros postores relevantes como Paramount Skydance y Comcast. Esa competencia explica en buena medida la prima que Netflix terminó aceptando y la velocidad con la que ambas partes buscaron formalizar el pacto. Tras difundirse la noticia, el mercado reaccionó de inmediato: las acciones de Netflix retrocedieron mientras los inversionistas procesaban el impacto potencial de la nueva estructura de capital, los riesgos de integración y la deuda asumida. Es preciso mencionar también que desde finales de octubre (que empezó a hablarse sobre la veta de Warner), las acciones de Netflix han acumulado una caída superior al 21%, confirmando un cambio de tendencia bajista, mientras que las acciones de Warner (WBD), en cambio, han confirmado un cambio de tendencia alcista, subiendo más de 28% en el mismo periodo. Adicionalmente, el entorno político también genera inquietud, ya que la operación podría enfrentar cuestionamientos antimonopolio por la concentración de propiedad intelectual y capacidad de producción en un solo actor global.
La percepción de riesgo creciente también se ha manifestado en los ajustes de valoración realizados por bancos de inversión. Rosenblatt Securities redujo su precio objetivo para NFLX a US$ 105 dólares (desde US$ 152), destacando los riesgos vinculados al acuerdo y rebajando su recomendación hacia una postura más neutral. Bernstein SocGen Group, por su parte, recortó su propio objetivo a US$ 125 (desde US$ 139), manteniendo una visión relativamente constructiva, pero incorporando la probabilidad de escenarios regulatorios más complejos y de mayores tensiones financieras en el corto plazo. Estas revisiones muestran una reevaluación del perfil de riesgo-retorno de Netflix y una lectura más conservadora sobre la capacidad de la empresa para capturar sinergias de manera inmediata.
Con un precio de la acción que continúa bajo presión, mayores exigencias de capital y un calendario regulatorio incierto, el acuerdo con Warner se presenta como una apuesta transformadora pero fuertemente condicionada. El éxito dependerá tanto de la ejecución operativa como de la capacidad de la empresa para sostener su posición financiera en un contexto menos favorable.
En la Bolsa de Valores de Lima, la acción NFLX (YTD +9.5%) se encuentra listada en el segmento de agente promotor, permitiendo a los inversionistas locales seguir de cerca esta evolución.